Anemia ferropénica en el embarazo

Las necesidades corporales de hierro aumentan significativamente cuando se está embarazada. El hierro es esencial para la fabricación de la hemoglobina, la proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno a otras células.

Durante el embarazo la cantidad de sangre debe aumentar hasta tener casi un 50 por ciento más de lo habitual y obviamente se necesita más hierro con el objetivo de producir más hemoglobina para toda esa sangre adicional. También se necesita hierro para el bebé en desarrollo y su placenta.

Por desgracia la mayoría de las mujeres comienzan el embarazo sin suficientes reservas de hierro para satisfacer las crecientes demandas de su cuerpo, especialmente en el segundo y tercer trimestres. Si llega el punto en que ya no tiene suficiente hierro para producir la hemoglobina que necesita, entonces se vuelve anémica.

El riesgo es aún mayor si la mujer tiene una enfermedad matutina lo suficientemente grave como para causar vómitos frecuentes, si ha tenido dos o más embarazos muy seguidos, si tiene un embarazo múltiple, si consume una dieta pobre en hierro o si su flujo menstrual pre-embarazo era muy abundante.

Esta es la razón por la que la cantidad de hierro necesaria aumenta durante el embarazo de 18 a 27 miligramos (mg) por día. Debido a que es difícil obtener suficiente hierro en la dieta normal, los expertos recomiendan que las mujeres embarazadas tomen un suplemento diario de 30 mg de hierro elemental como dosis preventiva. Muchos suplementos prenatales ya contienen esa cantidad.

La deficiencia de hierro es la causa más frecuente de anemia en el embarazo, pero no es la única causa. También se podría desarrollar anemia por no consumir suficiente ácido fólico o vitamina B12, por la pérdida de una gran cantidad de sangre o por ciertas enfermedades y trastornos sanguíneos hereditarios como la anemia de células falciformes.

El tratamiento de la anemia depende de la causa. Los suplementos de hierro no siempre son la respuesta.

¿Cómo puedo saber si estoy anémica?

Probablemente el médico que atiende su embarazo le indicará pruebas de sangre para detectar una posible anemia en la primera cita prenatal. Uno de estos ensayos (hematocrito) mide el porcentaje de glóbulos rojos en el plasma. Otro prueba (hemoglobina) mide el número de gramos de hemoglobina en la sangre.

Incluso si no está anémica al comienzo del embarazo, es posible que desarrolle la anemia a medida que el embarazo progresa, por lo que tendrá otra prueba de sangre en su segundo o tercer trimestre. Es normal que los niveles de hemoglobina y hematocrito bajen un poco en la segunda mitad del embarazo, cuando la cantidad de sangre en su cuerpo se está expandiendo de manera espectacular y la cantidad de plasma (componente líquido de la sangre) aumenta más rápido que el número y tamaño de los glóbulos rojos.

Mientras tiene anemia puede que no presente ningún síntoma, especialmente si su afección es leve. O por el contrario se puede sentir cansada, débil y mareada. Por supuesto, estos son síntomas que muchas mujeres experimentan durante el embarazo, tengan anemia o no. También podría notar que está más pálida, especialmente en las uñas, la parte inferior de los párpados y los labios. Otros síntomas incluyen un ritmo cardíaco rápido, palpitaciones, falta de aliento, dolor de cabeza, mareos, irritabilidad y dificultad para concentrarse.

Por último, algunos estudios han encontrado una relación entre la anemia severa por deficiencia de hierro y la ansiedad por sustancias no alimenticias como hielo, papel o arcilla. Esta condición es conocida como pica. Si tiene esos antojos, no ceda ante ellos y asegúrese de informarle a su médico.

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¿Cómo se trata la anemia por deficiencia de hierro en el embarazo?

Si las pruebas indican que tienes anemia por deficiencia de hierro, el médico te recetará un suplemento de hierro. La dosis dependerá de la gravedad de la anemia, pero es probable que la dosis sea de 60 a 120 mg por día, además del aporte que obtienes en tu suplemento prenatal. Sigue las instrucciones de tu médico, nunca tomes más hierro de lo recetado.

Ten en cuenta que estas dosis se refieren a la cantidad de hierro elemental, o hierro puro, en un suplemento. Algunas etiquetas listan la cantidad de sulfato ferroso (un tipo de sal de hierro), en lugar de la cantidad de hierro elemental. Un suplemento que contiene 325 mg de sulfato ferroso te dará aproximadamente 60 mg de hierro elemental. Otros utilizan el gluconato ferroso, del cual 300 mg producen alrededor de 34 mg de hierro elemental, y el fumarato ferroso que contiene aproximadamente 106 mg de hierro elemental en un comprimido de 325 mg.

Con el fin de absorber la mayor cantidad de hierro como sea posible, lo mejor es tomar las pastillas con el estómago vacío y en compañía de agua o jugo de naranja, nunca con leche porque el calcio interfiere con la absorción del hierro. Lo mismo ocurre con el café y el té.

Una semana después de comenzar el tratamiento, ya debes estar produciendo gran cantidad de nuevos glóbulos rojos y el nivel de hemoglobina comenzará a elevarse. Por lo general resolver la anemia sólo toma un par de meses, pero es probable que el médico te aconseje que sigas tomando suplementos de hierro por varios meses más para que puedas reponer tus reservas de hierro.

Un aspecto muy importante a tener en cuenta es que debes mantener las pastillas que contienen hierro en recipientes alejados del alcance de los niños. Cada año mueren más niños por sobredosis de hierro que por cualquier otro tipo de envenenamiento accidental con fármacos.

¿Tomar suplementos de hierro provoca efectos secundarios?

Los altos niveles de hierro de los suplementos pueden alterar el tracto gastrointestinal. A menudo conducen al estreñimiento, este es un problema común para muchas mujeres embarazadas. Si sufres de estreñimiento, puedes tratar de combatirlo tomando jugo de ciruela, ya que puede ayudar a mantenerte regular y es una buena fuente de hierro.

También pueden sentir ardor estomacal, malestar abdominal, náuseas, vómitos y diarrea. Trata de tomar tu dosis de hierro en diferentes momentos del día para ver qué te funciona mejor. Por ejemplo si el hierro irrita tu estómago o sufres de acidez estomacal puedes evitar tomarlo antes de acostarte, ya que eso puede aumentar tu malestar. Por otro lado, si la única queja es que el hierro te hace sentir un poco mareada después de tomarlo, prueba tomándolo justo antes de acostarte para pasar las náuseas durmiendo.

Si los efectos secundarios del hierro te siguen afectando habla con el médico. Quizás se pueda disminuir la dosis de forma gradual o es posible que tomando el hierro en dosis divididas a lo largo del día logres minimizar las molestias. Si estas tácticas no ayudan, puedes optar por tomar una parte o la totalidad de la dosis con la comida o probar con una fórmula de liberación gradual, que no es ideal en términos de absorción, pero puede ser un compromiso necesario.

No te preocupes si tu materia fecal se ve más oscura cuando empieces a tomar hierro. Este es un efecto secundario normal e inofensivo. Sin embargo debes ponerte en contacto con tu médico de inmediato si observas sangre en las heces.

¿Cómo la anemia por deficiencia de hierro afecta mi salud y la de mi bebé?

Tu bebé hace un buen trabajo velando por sus necesidades de hierro, pero aun así la anemia materna puede afectar las reservas de hierro del bebé al nacer, lo que aumenta su riesgo de padecer anemia más tarde en la infancia.

La anemia ferropénica durante el embarazo está relacionada con un mayor riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer, así como con un mayor riesgo de muerte fetal o neonatal. Como ves es algo a tomar en serio.

La anemia ferropénica también afecta tu salud. Puede minar tu energía y debilitar tu sistema inmune. Si estás anémica en etapas avanzadas del embarazo es más probable que tengas problemas si pierdes mucha sangre durante el parto. Puedes sentirte mareada, con una frecuencia cardíaca rápida, o tener otros síntomas que te obliguen a permanecer en el hospital un día o dos. También es más probable que necesites una transfusión de sangre y hay investigaciones que sugieren que la anemia puede incluso aumentar el riesgo de depresión posparto.

¿Qué puedo hacer para prevenir la deficiencia de hierro en el embarazo?

Toma tus vitaminas prenatales y come una dieta saludable que incluya muchos alimentos ricos en hierro. La carne roja es la mejor opción, aunque las aves de corral, los mariscos y otras carnes también son buenas fuentes. Los alimentos ricos en hierro no hemo incluyen frijoles, lentejas, tofu, pasas, dátiles, ciruelas pasas, higos, albaricoques, patatas, brócoli, remolacha, hortalizas de hoja verde, pan de granos enteros, nueces y semillas, melaza , avena y cereales fortificados con hierro. Ten en cuenta que el cuerpo absorbe el hierro de origen animal (hierro hemo) mucho más fácil que el hierro de origen no animal (hierro no hemo).

Una nota de precaución: No comas hígado para satisfacer tus necesidades de hierro. Es mejor evitarlo durante el embarazo, ya que contiene cantidades peligrosas de vitamina A y puede causar defectos de nacimiento.

Los nutrientes que interfieren con la capacidad del cuerpo para absorber el hierro

No tomes suplementos de calcio o un antiácido que contenga calcio cuando estás comiendo alimentos ricos en hierro ni al mismo tiempo que tu suplemento de hierro. El calcio dificulta la capacidad del cuerpo para absorber este mineral. Por esa razón tampoco debes tomar el suplemento con leche, en su lugar usa agua o un jugo con vitamina C.

Lo mismo ocurre con el té y el café, que contienen polifenoles. Esta sustancias interfieren con la absorción del hierro de los suplementos y las fuentes vegetales.

Los nutrientes que ayudan al cuerpo a absorber el hierro

Comer o beber algún alimento rico en vitamina C al tomar el suplemento de hierro o comer alimentos vegetales puede ayudar a absorber el hierro no hemo significativamente mejor. Las buenas opciones de vitamina C incluyen un vaso de jugo de naranja o de tomate, un puñado de fresas, un pimiento cortado en tiras o la mitad de un pomelo.

Comer carne y pescado (fuentes de hierro hemo que el cuerpo absorbe fácilmente) también puede mejorar la absorción del hierro en los alimentos no cárnicos. Por ejemplo mezclar la carne de res con vegetales puede ayudar a absorber el hierro presente en las verduras.

Eliminar la anemia ferropénica tomará un tiempo, pero no te desanimes. La madre naturaleza es sabia, si eres deficiente en hierro tu cuerpo va a absorber más hierro de los alimentos que una persona con reservas adecuadas.

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