Anemia megaloblástica

La anemia megaloblástica es un tipo de anemia macrocítica caracterizado por la baja producción de glóbulos rojos; en adición a este déficit, los glóbulos que se producen tienen una vida corta y su tamaño es anormalmente grande, de ahí el término megalo.

También se conoce como anemia macrocítica megaloblástica, anemia por deficiencia de vitamina B12 (cobalamina) o anemia por deficiencia de vitamina B9 (folato). Los diferentes tipos que existen de este mismo trastorno forman lo que se conoce como el grupo de las anemias megaloblásticas.

Típicamente, nuestra médula ósea (material blando y esponjoso que se encuentra dentro de ciertos huesos) produce las principales células sanguíneas del cuerpo, es decir las células blancas, los glóbulos rojos y las plaquetas. Una vez que son liberados desde la médula, los glóbulos rojos (eritrocitos, hematíes) entran en el torrente sanguíneo y comienzan a viajar por todo el cuerpo para suministrar oxígeno a los diferentes tejidos y órganos. Sin embargo, en presencia de la anemia megaloblástica la médula ósea produce glóbulos rojos inmaduros (megaloblastos) inusualmente grandes, con una estructura anormal. El gran tamaño de estas células dificulta su salida desde la médula y por tanto, no pueden ingresar al torrente sanguíneo.

Este trastorno conduce a una insuficiencia de glóbulos rojos sanos, a la falta de oxígeno en las células de todo el cuerpo, y posteriormente al estado anémico de la persona.

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Signos y síntomas

La anemia megaloblástica puede desarrollarse de forma muy lenta, de hecho muchas personas permanecen sin mostrar síntomas durante varios años.

Los síntomas de esta condición pueden variar de un caso a otro, pero en general los más comunes son:

  • Fatiga
  • Debilidad muscular
  • Palidez de la piel
  • Pérdida de apetito / de peso
  • Diarreas
  • Náuseas
  • Ritmo cardíaco acelerado o irregular
  • Hormigueo o entumecimiento en manos y pies (personas con anemia megaloblástica por deficiencia de cobalamina)
  • Dificultad para respirar (disnea)
  • Aturdimiento o mareo

Algunas personas pueden presentar dolor y enrojecimiento en la lengua, agrandamiento leve del hígado (hepatomegalia) y coloración amarillenta de la piel o los ojos (ictericia).

Específicamente, aquellos pacientes con anemia por deficiencia de cobalamina pueden llegar a experimentar otros síntomas neurológicos además del hormigueo o entumecimiento en las extremidades. Por ejemplo, problemas de equilibrio, pérdida de la visión debido a la degeneración del nervio óptico, confusión mental y pérdida de memoria. También se han reportado trastornos psiquiátricos, incluyendo depresión, insomnio, apatía y ataques de pánico.

Nota: la anemia megaloblástica por deficiencia de folato no parece estar muy asociada con el riesgo de presentar síntomas neurológicos.

Causas de la anemia megaloblástica

Como se ha mencionado anteriormente, las causas más comunes de la anemia megaloblástica son la deficiencia de cobalamina (vitamina B12) y de ácido fólico (vitamina B9). Ambas son componentes básicos para la producción de células sanas, incluyendo a los precursores de los glóbulos rojos. Cuando hay un déficit de estas vitaminas, la síntesis de ácido desoxirribonucleico (ADN) se ve obstaculizada, siendo este el material genético que se encuentra en todas las células de nuestro cuerpo.

Es muy probable que la deficiencia de vitaminas B12 o B9 se deba a una baja obtención mediante la dieta, a la mala absorción de estas vitaminas en los intestinos o a su uso inadecuado por parte del organismo. La deficiencia de folato también puede deberse a ciertas afecciones que consumen o requieren cantidades excesivas de ácido fólico.

De acuerdo a la información ofrecida por la Organización Nacional de Trastornos Raros (NORD por sus siglas en inglés)[1], otras causas pueden ser:

  • El abuso del alcohol. El consumo de alcohol puede afectar la descomposición del folato en el cuerpo.
  • El uso de ciertos medicamentos, en especial la quimioterapia. Muchos medicamentos para tratar el cáncer pueden afectar la absorción del folato, alterar la síntesis de ADN y producir anemia megaloblástica.
  • Algunas enfermedades genéticas. Se han identificado causas mucho más raras de anemia megaloblástica, es decir causas no relacionadas con la deficiencia de vitaminas. Aquí se incluyen algunas deficiencias enzimáticas, errores congénitos del metabolismo y trastornos primarios de la médula ósea (síndromes mielodisplásicos, leucemia mieloide aguda).

Existen casos en los que el origen de la anemia megaloblástica es desconocido (idiopática).

¿Cómo se diagnostica la anemia megaloblástica?

El diagnóstico de la anemia megaloblástica se basa en la evaluación clínica exhaustiva del paciente, haciendo énfasis en su historial médico, la identificación de hallazgos característicos y la realización de pruebas de laboratorio.

El examen más común es el Conteo Sanguíneo Completo (CBC), el cual mide los diferentes componentes de la sangre. Este análisis puede revelar la presencia de glóbulos rojos anormalmente grandes y deformes, lo cual es una característica típica de la anemia megaloblástica; también pueden confirmar si esta condición se debe a la deficiencia de cobalamina o de ácido fólico, mediante la medición del ácido metilmalónico [2] (no suele estar elevado en casos de deficiencia de folato).

Por lo general en un hemograma completo se pueden observar algunas de las siguientes anomalías:

  • Niveles elevados del volumen corpuscular medio (VCM)
  • Conteo bajo de glóbulos rojos y valores bajos de hemoglobina
  • Conteo bajo de reticulocitos (glóbulos que aún no están totalmente desarrollados)
  • Presencia de cuerpos de Howell-Jolly (remanentes cromosómicos)
  • Nivel elevado de la enzima catalizadora lactato deshidrogenasa
  • Aumento de la hemocisteína y el ácido metilmalónico (casos de anemia megaloblástica por deficiencia de vitamina B12)
  • Aumento de la hemocisteína (anemia megaloblástica por deficiencia de folatos)

El diagnóstico de algunos casos puede requerir pruebas adicionales, como la prueba de Schilling, que confirma si la deficiencia de cobalamina se debe a una mala absorción de la misma en el organismo. Después de administrar vitamina B12 por vía oral e intravenosa al paciente, se evalúa una muestra de su orina. Si existe un nivel mínimo, o nada, de esta vitamina en la orina, entonces la persona no está absorbiendo la cobalamina adecuadamente, ya que en individuos sanos el cuerpo se deshace del exceso mediante la orina. Un examen normal debe indicar al menos un 10% de vitamina B12 radiomarcada en la orina durante las primeras 24 horas. Menos del 10% se considera un resultado anormal.

Cabe señalar que la anemia megaloblástica puede afectar tanto a hombres como a mujeres, y que se desarrolla en individuos de cualquier origen racial o étnico. Debido a que sus causas varían y a que algunas personas pueden ser asintomáticas, es difícil determinar su verdadera frecuencia en la población general.

¿Cómo se trata?

El tratamiento de la anemia megaloblástica depende de la causa subyacente que ha provocado el trastorno, así como de la edad del paciente, su estado general de salud, su respuesta a otros tratamientos y la gravedad de la enfermedad. En muchos casos el tratamiento de esta anemia es continuo durante toda la vida.

Las medidas de tratamiento más comunes incluyen:

  • Corregir cualquier deficiencia nutricional haciendo cambios en la dieta, por ejemplo aumentando el consumo de alimentos ricos en vitamina B9 y vitamina B12 (carnes, hígado, vegetales de hojas verdes, frutas cítricas y bayas).
  • Tomar un suplemento de ácido fólico durante al menos dos o tres meses.
  • Aplicar inyecciones de vitamina B12 y tomar suplementos.
  • Abordar cualquier enfermedad o problema de absorción que esté causando la anemia (enfermedad de Crohn, enfermedad celíaca, esprue tropical, síndrome de asa ciega, errores congénitos del metabolismo).
  • Suspender o disminuir la dosis de algún medicamento si su uso es la causa del problema.

Mejores alimentos para corregir la anemia megaloblástica por deficiencia de vitamina B12 (cobalamina)

  • huevos
  • pollo
  • cereales fortificados
  • carnes rojas (especialmente carne de res)
  • leche
  • mariscos

Mejores alimentos para corregir la anemia megaloblástica por deficiencia de vitamina B9 (folato)

  • naranjas
  • verduras de hoja verde
  • lentejas, maní y otras legumbres
  • granos enriquecidos

Algunas personas tienen una mutación en el gen MTHFR (metilentetrahidrofolato reductasa), el cual es responsable de convertir ciertas vitaminas del grupo B, incluyendo las vitaminas B12 y B9, en sus formas utilizables dentro del cuerpo. Es muy recomendable que estas personas tomen metilcobalamina y metilfolato suplementarios para prevenir la deficiencia de ambas vitaminas.

Así mismo, se indica la administración preventiva de suplementos de folato en las personas que tienen una demanda de folato más alta de lo normal, por ejemplo las mujeres embarazadas.

Complicaciones de la anemia megaloblástica

Las principales complicaciones de esta afección vienen de la mano de una de sus causas comunes: la deficiencia de cobalamina. Cuando la persona no recibe suficiente vitamina B12 puede experimentar daños en el sistema nervioso, problemas neurológicos y problemas del tracto digestivo. Aquellos que tienen anemia perniciosa también suelen estar en mayor riesgo de debilitamiento óseo y cáncer de estómago.

Además se ha visto que los pacientes con anemia megaloblástica corren el riesgo de desarrollar complicaciones cardíacas vinculadas a la anemia, e hipocalemia (trastorno en el equilibrio hidroelectrolítico del organismo) como un efecto secundario de los tratamientos para corregir la propia deficiencia de cobalamina.

Por eso es tan importante detectar la condición desde sus etapas iniciales. Afortunadamente la mayoría de sus complicaciones pueden revertirse si te diagnostican y se tratan a tiempo.

Otras clasificaciones relacionadas

Anemia megaloblástica perniciosa

La anemia perniciosa, o de Addison-Biermer, es un trastorno sanguíneo raro que se caracteriza por la incapacidad del cuerpo para utilizar adecuadamente la vitamina B12. Esta vitamina es un nutriente esencial para el desarrollo de los glóbulos rojos, de ahí que su ausencia conduzca a la anemia. La mayoría de los casos se deben a la falta de una proteína gástrica conocida como factor intrínseco, sin la cual el organismo no puede absorber la cobalamina.

Los síntomas de la anemia perniciosa suelen incluir debilidad, fatiga, malestar estomacal, ritmo cardíaco anormalmente rápido (taquicardia), dolores en el pecho, episodios recurrentes de anemia y coloración amarilla de la piel (ictericia). Se cree que la anemia perniciosa es un trastorno autoinmune, y que ciertas personas pueden tener una predisposición genética a ella. Por ejemplo, existe una forma congénita de anemia perniciosa muy rara en la que el bebé no puede producir un factor intrínseco efectivo. También se ha identificado una forma juvenil de la enfermedad, pero generalmente no aparece antes de los 30 años.

Una persona tiene mayor riesgo de desarrollar la anemia perniciosa si:

  • Existe uno o varios casos de la condición en su familia
  • Es descendiente del norte de Europa o escandinavo
  • Padece la diabetes tipo 1, alguna enfermedad autoinmune o una enfermedad intestinal, como la enfermedad de Crohn
  • Ha tenido una cirugía para eliminar parte de su estómago o del intestino
  • Tiene 60 años o más
  • Es estrictamente vegetariano y no toma un suplemento de vitamina B12

El inicio de esta anemia es lento y puede durar décadas. Cuando no se diagnostica ni se trata durante un período prolongado de tiempo, puede provocar complicaciones neurológicas. El término “perniciosa” se debe a que anteriormente estaba consideraba como una enfermedad mortal, ya que no existía un tratamiento. Sin embargo, ahora se puede tratar relativamente fácil con ayuda de inyecciones y suplementos de vitamina B12.

En el siguiente video se sugieren dos recetas que pueden formar parte de una alimentación saludable para combatir la anemia perniciosa. La primera es apta para personas vegetarianas y la segunda corresponde a una dieta tradicional.

Anemia macrocítica

La anemia macrocítica es una condición en la que el organismo produce glóbulos rojos demasiado grandes y se tiene un bajo recuento de glóbulos rojos normales. Dependiendo de su causa, esta anemia se puede clasificar en diferentes tipos, siendo la anemia macrocítica megaloblástica y la anemia macrocítica no megaloblástica los dos tipos más comunes. Típicamente las anemias macrocíticas son causadas por la falta de vitamina B12, de ácido fólico, o por la presencia de una enfermedad subyacente.

Nota: la mayoría de las anemias macrocíticas son megaloblásticas.

Es muy común que la persona con anemia macrocítica no presente síntomas durante las primeras etapas de la condición, pero un tiempo después puede experimentar pérdida de apetito o de peso, uñas quebradizas, taquicardia, diarreas, fatiga, palidez en la piel, los labios y los párpados, dificultad para respirar, problemas de concentración, confusión y pérdida de memoria.

Anemia no megaloblástica

La anemia macrocítica no megaloblástica, o no metabólica, es un tipo de anemia que no se relaciona con la deficiencia de vitaminas, sino con la presencia de algunas condiciones específicas. Cuando los resultados de un hemograma completo descartan la deficiencia de vitamina B12 y de ácido fólico, entonces se sospecha de macrocitosis no megaloblástica. Los principales factores que conducen a su desarrollo son:

  • El alcoholismo
  • El tabaquismo
  • La enfermedad crónica del hígado / cirrosis
  • El hipotiroidismo
  • La anemia aplásica
  • La metástasis medular
  • La obstrucción crónica al flujo aéreo

Si no hay una explicación clínica para la macrocitosis no megaloblástica, se pueden realizar exámenes de médula ósea y un análisis citogenético para descartar la mielodisplasia (conjunto de trastornos asociados a la incapacidad del organismo para producir suficientes células sanguíneas normales).

Nota: en ocasiones la anemia no megaloblástica puede ser idiopática, es decir, no se logra establecer su origen.

Anemia sideroblástica

Las anemias sideroblásticas son un grupo de trastornos sanguíneos en los que el cuerpo tiene suficiente hierro pero no puede usarlo para producir hemoglobina. Como resultado, el hierro se acumula en las mitocondrias de los glóbulos rojos y hace que el núcleo muestre un aspecto anillado. Existen tres categorías de anemia sideroblástica: heredada, adquirida e idiopática (de origen desconocido). Sus signos y síntomas pueden variar de leves a severos, e incluyen fatiga, dificultad para respirar, debilidad,  ampliación del hígado (hepatomegalia) o el bazo (esplenomegalia), dolores de pecho, entre otros.

En algunos casos de anemia sideroblástica, las membranas mucosas y la piel de las manos y los brazos pueden verse pálidas o de color amarillo limón. En raras ocasiones, puede aparecer una decoloración rojiza causada por el sangrado debajo de la piel.

En casos graves, los niveles elevados de hierro en la sangre pueden provocar enfermedades cardíacas, daño hepático e insuficiencia renal. Se dice que en menos del 10% de los casos se desarrolla leucemia aguda como una complicación de las anemias sideroblásticas avanzadas.

Respuestas rápidas a Preguntas frecuentes

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Publicado por: Luis L. Leyva. Ultima revisión: septiembre 5, 2018

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