Anemia Hemolítica

La anemia hemolítica es un tipo de anemia. El término “anemia” por lo general se refiere a una afección en la que la sangre tiene un número de glóbulos rojos inferior al normal. La anemia tiene tres causas principales: pérdida de sangre, falta de producción de glóbulos rojos o altas tasas de destrucción de los glóbulos rojos. La anemia hemolítica es causada la tercera causa; altas tasas de destrucción de glóbulos rojos.

Tipos de anemia hemolítica

La anemia hemolítica puede ser hereditaria o adquirida.

Anemia hemolítica hereditaria

La anemia hemolítica hereditaria (que también se puede clasificar como intrínseca, corpuscular o congénita) significa que los padres le pasan los genes de la afección a sus hijos y se desarrolla cuando los glóbulos rojos de la sangre, producidos por el cuerpo, son defectuosos.

Anemia hemolítica adquirida

La anemia hemolítica adquirida (que también se puede clasificar como extrínseca o extra-corpuscular) significa que la persona no nació con la condición, pero en algún momento de la vida la desarrolló. Puede deberse al mal funcionamiento del bazo (uno de los órganos encargados de filtrar la sangre) que destruye los glóbulos rojos sanos. También puede provenir de la destrucción de glóbulos rojos debido a infecciones tumores, trastornos autoinmunes, traumatismos en los capilares, efectos secundarios de la medicación, leucemia o linfoma. Algunas veces, la causa de la anemia hemolítica adquirida es desconocida.

Otros tipos de anemia hemolítica

A continuación se describen otros tipos de anemia hemolítica: falciforme, autoinmune, aloinmune, del recién nacido, inducida por medicamentos, microangiopática, mecánica, intravascular y extravascular.

  • Anemia hemolítica falciforme. La anemia falciforme es una enfermedad grave y hereditaria. En esta enfermedad, el cuerpo produce glóbulos rojos anormales. Estas células falciformes no duran tanto como los glóbulos rojos sanos (120 días) y por lo general, mueren después de 10 a 20 días. En consecuencia, la médula ósea no es capaz de generar nuevos glóbulos rojos lo suficientemente rápido como para reemplazar a los glóbulos rojos perdidos.
  • Anemia hemolítica autoinmune. En esta condición, el sistema inmune produce anticuerpos (proteínas) que atacan a los glóbulos rojos. El por qué sucede esto no se sabe. Este tipo de anemia representa la mitad de todos los casos de anemia hemolítica.
  • Anemia hemolítica aloinmune. El sistema inmunitario de las personas con esta afección ataca a los glóbulos rojos recibidos durante una transfusión de sangre. Las mujeres embarazadas también pueden adquirir este tipo de anemia hemolítica cuando el feto tiene un tipo de sangre diferente al suyo, en este casose desarrollan anticuerpos en el cuerpo de la madre que atacan los glóbulos rojos en la sangre del bebé. Este tipo de anemia también se conoce como anemia hemolítica en el recién nacido.
  • Anemia hemolítica inducida por medicamentos. Ciertos medicamentos provocan una reacción que se convierte en anemia hemolítica.
  • Anemia microangiopática. En la anemia microangiopática (que también puede conocerse como mecánica o intravascular) se produce una fragmentación y destrucción de los glóbulos rojos causada por varios tipos de traumatismos mecánicos en los vasos sanguíneos o capilares. Cualquier factor que cause daño en los vasos sanguíneos tiende a presentar puntos de impacto en donde el glóbulo rojo circulante se puede fragmentar y dañar. Las mujeres embarazadas con preclamsia también tienen riesgo de este tipo de anemia hemolítica.
  • Anemia hemolítica extravascular. Puede deberse al mal funcionamiento del bazo (uno de los órganos encargados de filtrar la sangre) que destruye a los glóbulos rojos sanos. También puede provenir de la destrucción de glóbulos rojos debido a la infección, tumores, trastornos autoinmunes, efectos secundarios de la medicación, leucemia o linfoma.

Causas de la anemia hemolítica

La causa inmediata de la anemia hemolítica es la destrucción temprana y acelerada de los glóbulos rojos en la sangre. Esto significa que los glóbulos rojos se destruyen y se eliminan del torrente sanguíneo antes de que termine su vida normal.

En las anemias hemolíticas heredadas los genes que controlan cómo se producen los glóbulos rojos son defectuosos. Estos genes defectuosos pueden ser heredados de uno o ambos padres.

En las anemias hemolíticas adquiridas el cuerpo produce glóbulos rojos normales. Sin embargo, una enfermedad, condición u otro factor destruye las células. Ejemplos de condiciones que pueden destruir los glóbulos rojos incluyen:

  • Bazo agrandado
  • Hepatitis
  • Virus de Epstein Barr
  • Fiebre tifoidea
  • Escherichia coli
  • Estreptococo
  • Leucemia
  • Linfoma
  • Tumores
  • Lupus
  • Síndrome de Wiskott-Aldrich (un trastorno autoinmune)
  • Síndrome HELLP (llamado así por sus características, que incluyen hemólisis, enzimas hepáticas elevadas y recuento bajo de plaquetas)

La anemia hemolítica adquirida no siempre se debe a una condición de salud. En algunos casos, es el resultado de tomar ciertos medicamentos. Esto se conoce como anemia hemolítica inducida por medicamentos. Algunos ejemplos de medicamentos que podrían causar la afección son:

  • Acetaminofén
  • Antibióticos, como penicilina, ampicilina o meticilina
  • Clorpromazina
  • Ibuprofeno
  • Interferón alfa
  • Procainamida
  • Quinina
  • Rifampina

¿Quién está en riesgo?

Cualquier persona, de cualquier edad, puede desarrollar anemia hemolítica. Sin embargo, según el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre, la anemia hemolítica parece afectar a más a los afroamericanos que a los caucásicos. Esto es, probablemente, debido a que la anemia de células falciformes es más frecuente entre los afroamericanos.

¿Cuáles son los síntomas de la anemia hemolítica?

Algunos síntomas de la anemia hemolítica son los mismos que otras formas de anemia. Los síntomas comunes incluyen:

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  • Palidez de la piel
  • Fatiga
  • Fiebre
  • Confusión
  • Aturdimiento
  • Mareo
  • Debilidad / incapacidad para hacer actividad física

Otros signos y síntomas menos comunes que se observan en pacientes con anemia hemolítica incluyen:

  • Orina oscura
  • Coloración amarillenta de la piel y la parte blanca de los ojos (ictericia)
  • Soplo cardíaco
  • Aumentado del ritmo cardíaco
  • Agrandamiento del bazo
  • Hígado ampliado

Complicaciones

Si no se trata, la anemia hemolítica puede provocar insuficiencia cardíaca, problemas asociados con el aumento de la bilirrubina no conjugada y puede exacerbar los síntomas de anemia y la debilidad.

¿Cómo se diagnostica la anemia hemolítica?

Después de conocer tus síntomas y tu historial médico, el médico puede sospechar de anemia. Tu médico puede pedirte que te acuestes boca arriba mientras que él o ella presiona suavemente en diversas áreas de tu abdomen. Este examen físico puede revelar sensibilidad en el abdomen, así como un hígado inflamado.

Para confirmar el diagnóstico tu médico realizará una prueba de sangre que medirá los niveles de hemoglobina y reticulocitos (glóbulos rojos muy pequeños producidos por la médula ósea en respuesta a la anemia), también puede realizar pruebas adicionales para detectar otras enfermedades, presencia de bacterias o cualquier otro tipo de anemia. Debido a que la anemia hemolítica puede ser causada por enfermedades del hígado y resultar en un agrandamiento del mismo, tu médico también puede utilizar el análisis de sangre para conocer cómo está funcionando tu hígado.

Si es necesario, el médico puede tomar una pequeña cantidad de líquido de tu médula ósea. Esta prueba es un procedimiento mínimamente invasivo y se llama aspiración o biopsia de médula ósea.

¿Cómo se trata la anemia hemolítica?

Los objetivos del tratamiento de la anemia hemolítica incluyen:

  • Reducir o detener la destrucción de los glóbulos rojos en la sangre
  • Aumentar el recuento de glóbulos rojos a un nivel aceptable
  • Tratar la causa subyacente de la condición

El tratamiento dependerá del tipo, la causa y la gravedad de la anemia hemolítica. El médico también considerará la edad, el estado general de salud e historial médico del paciente.

Si tienes una forma hereditaria de anemia hemolítica, esta es una afección crónica (de por vida) que puede requerir tratamiento continuo. Si tienes una forma de anemia hemolítica adquirida, la condición puede desaparecer una vez que se encuentre y corrija su causa.

Las opciones de tratamiento para la anemia hemolítica son:

  • Transfusión de sangre
  • Inmunoglobulina intravenosa
  • Medicación con corticosteroides
  • Cirugía

Transfusión de sangre. Una transfusión de sangre puede aumentar rápidamente tu conteo de glóbulos rojos y reemplazar a las células rojas de la sangre destruidas.

Inmunoglobulina intravenosa. Un recuento bajo de glóbulos puede afectar negativamente a la forma en que tu sistema inmunológico combate la infección. Podrías recibir la inmunoglobulina por vía intravenosa en el hospital para mejorar la función del sistema inmunológico.

Los corticosteroides. En el caso de una forma extrínseca de anemia hemolítica de origen autoinmune, los corticosteroides se utilizan para evitar que el sistema inmune produzca anticuerpos que destruyan a los glóbulos rojos.

Cirugía. En los casos graves, puede ser necesario extirpar el bazo.

Algunas personas tienen anemia hemolítica que es reactiva al frío. Si tienes esta condición, mantén el calor al tu alrededor tanto como sea posible para reducir los síntomas.

Estilo de vida si tienes anemia hemolítica

Si tienes anemia hemolítica, cuida bien tu salud. Consulta a tu médico regularmente y sigue su plan de tratamiento. Habla con tu médico acerca de si debes vacunarte contra la gripe cada año y sobre tomar la vacuna contra la neumonía.

En tu día a día, reduce las probabilidades de contraer una infección:

  • Mantente alejado de las personas enfermas y evita las multitudes.
  • Evita los alimentos que pueden exponerte a las bacterias, como los alimentos crudos.
  • Lávate las manos a menudo.
  • Cepíllate los dientes y utiliza hilo dental de forma regular para reducir el riesgo de infección en la boca y la garganta.
  • Intenta descansar lo suficiente.
  • Si tienes anemia hemolítica autoinmune reactiva al frío, mantente alejado de las bajas temperaturas. Durante el clima frío, usa un sombrero, una bufanda y un buen abrigo. Cuando saques alimentos fríos del refrigerador o congelador, usa guantes. Apaga el aire acondicionado o usa ropa abrigada en espacios con aire acondicionado. Calienta el automóvil antes de conducir en clima frío.
  • Si tienes deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD), evita las sustancias que pueden desencadenar la anemia. Por ejemplo, evita las habas, el naftaleno (una sustancia que se encuentra en algunas bolas de polilla) y ciertos medicamentos (como te aconseje tu médico).
  • Pregúntale a tu médico sobre qué tipos y cantidades de actividad física son seguras para ti. Es posible que desees evitar ciertos deportes o actividades que podrían empeorar tu condición o causarte complicaciones.

Anemia hemolítica en niños

Según el sitio Healthline, la anemia hemolítica en los niños por lo general ocurre después de una enfermedad viral. Las causas son similares a las encontradas en los adultos e incluyen:

  • Infecciones
  • Enfermedades autoinmunes
  • Cánceres
  • Medicamentos
  • Síndrome de Evans

Los padres de niños con anemia hemolítica deben aprender todo lo posible sobre la afección.

Hable con el médico de su hijo sobre el tratamiento, la dieta y la actividad física que tu niño necesitará. Conoce los signos de empeoramiento de la anemia y las posibles complicaciones de la misma para que puedas comunicarse con el médico en caso de emergencia.

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