La anemia y la deficiencia de hierro: efectos sobre los resultados del embarazo

En este artículo se aborda parte del conocimiento actual sobre los efectos de la anemia materna y la deficiencia de hierro en el resultado del embarazo. Los expertos plantean que la anemia ferropénica en el embarazo es un factor de riesgo de parto prematuro y bajo peso al nacer, así como posiblemente, para la salud del recién nacido.

Los datos aun son insuficientes para determinar el grado en que la anemia materna podría contribuir a la mortalidad materna. Incluso las mujeres que entran en el embarazo con buenas reservas de hierro, se benefician con los suplementos ya que estos mejoran el nivel de hierro durante el embarazo y un período considerable después del parto.

La evidencia más reciente indica que la deficiencia materna de hierro en el embarazo reduce los depósitos de hierro fetal, tal vez hasta bien entrado el primer año de vida. Esto merece una exploración más profunda debido a la tendencia de los niños a desarrollar anemia por deficiencia de hierro y a las consecuencias adversas de esta condición para el desarrollo infantil.

El suministro de suplementos de hierro para las mujeres embarazadas es una de las medidas de salud pública más practicadas, sin embargo se sabe muy poco acerca de los beneficios de los suplementos de hierro para la madre o su hijo durante la vida fetal o postnatal.

Cada vez son más las mujeres que experimentan anemia durante el embarazo. Según las estimaciones de un informe de la Organización Mundial de la Salud del 35% al ​​75% (56% en promedio) de las mujeres embarazadas en los países desarrollados padecen anemia, aunque muchas de ellas ya estaban anémicas en el momento de la concepción. La deficiencia de hierro a menudo se desarrolla durante las últimas etapas del embarazo, incluso en mujeres que llegan al embarazo con reservas de hierro relativamente adecuadas.

Regulación de la transferencia de hierro al feto

La transferencia de hierro de la madre al feto es apoyada por un incremento sustancial en la absorción de hierro materna durante el embarazo y está regulada por la placenta. La ferritina sérica por lo general disminuye notablemente entre las 12 y 25 semanas de gestación, probablemente como resultado de la utilización del hierro para la expansión de la masa de glóbulos rojos materna. La mayor parte de la transferencia de hierro al feto se produce después de la semana 30 de gestación, que corresponde con el momento de máxima eficiencia de la absorción de hierro materna. Cuando los niveles de hierro en la madre son pobres, ciertos receptores en la placenta aumentan su absorción.

Efecto de la anemia sobre la mortalidad y la morbilidad maternas

La mayor preocupación acerca de los efectos adversos de la anemia en las mujeres embarazadas es la creencia de que esta población está en mayor riesgo de mortalidad y morbilidad perinatal. Algunos datos muestran una asociación entre un mayor riesgo de mortalidad materna y la anemia severa, aunque tales datos eran predominantemente observaciones retrospectivas de una asociación entre las concentraciones maternas de hemoglobina al, o cerca de, parir y la mortalidad posterior. Tales datos no prueban que la anemia materna provoca mayor mortalidad debido a que tanto la anemia y la mortalidad posterior podrían ser causadas ​​por alguna otra condición.

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La realización de ensayos de intervención controlados para examinar la eficacia de los suplementos de hierro en la reducción de la mortalidad materna son difíciles de realizar ya que se requieren muestras de gran tamaño y se considera poco ético no tratar a las mujeres con anemia. Otro punto a considerar es que el riesgo de mortalidad materna puede verse muy afectado por la calidad de la atención médica que recibe la mujer.

El aumento del riesgo de mortalidad también sería más plausible y previsible si se logran entender los mecanismos implicados. Se ha sugerido que las muertes maternas en el puerperio pueden estar relacionadas con una pobre capacidad de resistir los efectos adversos de la pérdida excesiva de sangre, un aumento del riesgo de infección y la fatiga materna, sin embargo, estas posibles causas de mortalidad no se han evaluado de forma sistemática.

La anemia materna por deficiencia de hierro y la duración de la gestación

Existe una cantidad considerable de evidencia que muestra que la anemia materna por deficiencia de hierro temprano en el embarazo puede resultar en un bebé de bajo peso al nacer, después de un parto prematuro. Algunos estudios realizados han encontrado que las mujeres embarazadas con anemia durante el segundo trimestre muestran un riesgo dos veces mayor de parto prematuro, al igual que las mujeres con bajas concentraciones de hematocrito en la primera mitad del embarazo, pero que presentaron un aumento durante la segunda mitad. Además se dice que el riesgo de tener un bebé con bajo peso al nacer es 3 veces mayor en las madres con anemia por deficiencia de hierro durante el comienzo del embarazo. Sin embargo, este aumento no ocurre en el grupo de madres que, a principios del embarazo, presentan anemia pero no deficiencia de hierro, o entre las que tienen anemia por deficiencia de hierro en el tercer trimestre del embarazo.

En general, los resultados son consistentes en cuanto a una asociación entre la anemia materna por deficiencia de hierro temprano en el embarazo y un mayor riesgo de parto prematuro. La aparente pérdida de esta asociación en el tercer trimestre probablemente se debe a una mayor concentración de hemoglobina en este momento que puede reflejar la baja expansión del volumen plasmático y la incapacidad de distinguir entre los bajos niveles de hemoglobina causados por deficiencia de hierro y los causados por la expansión del volumen plasmático.

Beneficios de los suplementos de hierro en las madres

Hay pocas dudas de que la suplementación con hierro mejora el estado del hierro materno, ya que aumenta la hemoglobina, la ferritina sérica, el volumen celular, el hierro sérico y la saturación de la transferrina. Estas mejoras se ven al final del embarazo, incluso en mujeres que llegan al embarazo con el nivel adecuado de hierro. En comparación con las mujeres embarazadas no suplementadas, las diferencias en los niveles de hierro debido a la suplementación suelen manifestarse dentro de aproximadamente 3 meses después del comienzo de la misma. La suplementación puede reducir el grado de agotamiento de hierro en el tercer trimestre del embarazo, aunque para las mujeres que entran en el embarazo con bajas reservas de hierro, los suplementos a menudo no logran prevenir la deficiencia de hierro.

Los beneficios de los suplementos de hierro para la madre durante el embarazo se hacen aún más evidentes después del parto, especialmente cuando el intervalo entre varios embarazos es corto, ya que la madre complementada entrará en un nuevo embarazo con mejores niveles de hierro en su cuerpo. Además, este efecto es muy importante porque muchas mujeres sufren de anemia en el período post-parto por la pérdida de sangre durante el nacimiento. Aunque un beneficio similar se podría obtener si las mujeres se complementaran durante la lactancia, hay que tener en cuenta que el embarazo es un momento en que la absorción de hierro es especialmente eficiente y es cuando por lo general hay más oportunidad de proporcionar, promover y supervisar el uso de suplementos.

El estado anémico de la madre puede afectar seriamente su calidad de vida, incluyendo su nivel de fatiga y su capacidad para soportar el estrés del embarazo y un niño pequeño.

Beneficios de los suplementos de hierro materno en el estado del hierro del feto y del lactante

En general se supone que el nivel de hierro del feto, y posteriormente, del infante, es bastante independiente de los niveles de hierro de la madre durante el embarazo, excepto tal vez cuando los bebés nacen de mujeres con anemia grave. Una revisión de la literatura sobre este tema indica que, en efecto, con raras excepciones, no existe una asociación significativa entre las concentraciones de hemoglobina materna a término o pretérmino y la concentración de hemoglobina en la sangre del cordón umbilical. A pesar de ello, se conoce que los bebés nacidos de madres no anémicas presentan volúmenes de sangre claramente más elevados, mayor volumen de glóbulos rojos y de hemoglobina circulante, en comparación con los niños nacidos de madres con anemia.

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